Una perspectiva de izquierda para un debate necesario

Un mes atrás se realizaba en Asunción la exitosa marcha “Somos el Presente que Lucha”, congregando a cientos de jóvenes de diversas organizaciones de izquierda, entre las que destacamos, pese a los problemas asentados por las demás organizaciones, con una hermosa columna aguerrida.

Concretar una acción común con el propósito de instalar en la agenda, más que un día festivo, las necesidades de las juventudes paraguayas que quieren decididamente involucrarse en el terreno político, fue el acuerdo inicial por encima de las diferencias, dada las condiciones extremadamente desfavorables bajo las cuales actualmente vive en Paraguay una gran mayoría, tales como la falta de trabajo estable con sueldos y horarios justos, la exclusión del sistema educativo a trabajadores, la falta de acceso a salud – sistema deficitario evidenciado por la pandemia, generando la pérdida de familiares, amigos/as y compañeros/as -, la falta de acceso a la tierra a raíz de la explotación por parte de los grandes capitales – donde el 2% de los propietarios son dueños del 95% de las tierras cultivables -, así como la violencia estatal y social que sufren las personas TLGBIQ+ y las mujeres al no ser incluidas pertinentemente por este gobierno capitalista y patriarcal, todos ellos elementos que desaniman e impiden una juventud próspera, y, por ende, sin una perspectiva de vida.

Ante tal panorama desalentador nos enmarcamos en una acción productiva que nos permita, de cara a construir una herramienta revolucionaria para la juventud, los/as trabajadores y el pueblo en general, debatir en primer lugar con las juventudes que se organizan hoy, semana tras semana, y que buscan genuinamente una sociedad realmente diferente, un mundo distinto, un país distinto. Por ello encarar un balance desde una perspectiva de izquierda en miras a construir un programa común de ruptura con el capital, de transición hacia otro modelo de país, es necesario contra los diversos métodos y políticas equivocadas del resto de las organizaciones que hoy conforman la articulación “Somos el Presente que Lucha”, asimismo opinamos que tanto el PC como el PT están equivocados al no sumar a sus juventudes dificultando dar una disputa real hacia izquierda por un programa que unifique a las/os revolucionarias/os.

La primera reunión de balance entre todas las organizaciones está cerca, y como lo veníamos señalando tenemos la convicción de que en estos tiempos un programa anticapitalista es crucial, aquel que sirva para oponerle una coordinación general revolucionaria a este gobierno y a quien sea que gane el próximo año, y convertirse en un punto de referencia para la organización y la formación de la conciencia de clase de las juventudes y trabajadores del país, apuntando a la lucha con aquellas juventudes hoy decepcionadas y carentes de esperanza frente a las opciones políticas en las elecciones presidenciales 2023, un elemento vivo que debemos entender, pues gane quien gane gana la ANR.

Emprender la discusión requiere fundamentalmente ubicarnos en el mundo. La situación crítica del escenario mundial se encuentra amenazada una vez más por la guerra y la agudización de la lucha interimperialista, donde Rusia y China son países capitalistas y claramente imperialistas, más allá de que Estados Unidos aún conserve su hegemonía desafiada por el avance de China.

La guerra desatada en Europa entre Rusia y Ucrania está atravesada por un proceso paralelo, por un lado incitada por la OTAN, con la intervención de esta y EEUU consistente en la inversión en más armas para Zelensky, y, por otro lado, los planes de Rusia de buscar una mejor posición geopolítica frente a la contienda entre China y EEUU, y sus intenciones expansionistas, dos elementos que colocan al pueblo ucraniano al centro, un pueblo quien lejos del mito de que son todos nazis gran parte de Ucrania no lo es, siendo un país además de pobre, invadida y bombardeada por una potencia militar como lo es Rusia, el cual se moviliza y se prepara para utilizar sus bombas nucleares, eventos que no deseamos surjan en esta frenética guerra capitalista donde de vuelta la clase trabajadora mundial se ve profundamente afectada.

En el continente asiático, asimismo, observamos cómo crecen las tensiones con Corea del Norte, realizando pruebas de misiles sobre territorio japonés, en tanto China amenaza con una próxima guerra a Taiwán, provocando ulteriormente una guerra interimperialista de dimensiones catastróficas.

Es primordial definir la crisis actual de guerras, crisis económicas, estancamiento, pandemias y crisis medioambiental, todas ellas derivadas del decadente sistema capitalista, pues no se trata solo de la crisis del neoliberalismo, sino principalmente de la crisis de las relaciones de producción existentes donde la clase trabajadora, que todo lo produce pero que no conduce ni recibe nada, es explotada por una pequeña minoría, la burguesía, clase social cuya incapacidad de seguir pretendiendo ser el actor que lleve a buen puerto a los/as trabajadores del mundo continúa patente.

Los revolucionarios del mundo no debemos quedar atrapados en medio de ningún bando burgués en contienda, todas las facciones burguesas nos arrinconan sin fronteras a la barbarie, por lo que ceder políticamente de ninguna manera es una opción viable por sus implicancias en la pérdida de soberanía y libertad, tornándonos en simples tuercas de guerra y hambre en función de algún imperialismo.

Este breve análisis internacional nos permite adentrarnos a la realidad política nacional, donde las chapas a presentarse a elecciones nos son independientes de alguno de estos imperialismos, peor aún, la llamada “oposición” está directamente a favor de continuar serviles al imperialismo que somete al Paraguay, tal es el caso de la concertación, con Efraín Alegre y Soledad Núñez -ex ministra cartista- quienes mantendrán el mismo modelo económico de la ANR y continuarán serviles políticamente a los planes de EEUU, país que busca un cambio institucional pacífico ¡para que nada cambie! tras su lectura de que 5 años más de gobierno colorado generarían estallidos que desencadenaría en un desorden a nivel país contrario a sus planes; y, por otra parte el FG–Ñemongueta, cuyo acuerdo burocrático y de cúpula en alianza con Euclides Acevedo, derechista y colorado Añetete – ex ministro del interior de Mario Abdo -, es absolutamente injustificable.

Núñez y Acevedo, ambos ex ministros de las dos patas de la ANR, tienen un legajo munido de desalojos realizados y otras barbaries de las fuerzas represivas durante la pandemia, antecedentes innegables con la absurda y descarada convocatoria de que para derrotar a la ANR hay que votar a uno de los dos, campaña lamentablemente impulsada por aquellos que detentan ser marxistas-leninistas, quienes en lugar de formar la conciencia de clase la atrofian aún más mostrando a los/as trabajadores la existencia de burgueses útiles y buenos, señal inequívoca de que no ven la necesidad de cambiar el modelo económico o de destruir el estado burgués para construir otro, de que ven innecesaria la revolución socialista ante la agobiante realidad, además de una gran incomprensión sobre la época revolucionaria actual al criticar, menospreciar e intentar desmovilizar los estallidos revolucionarios espontáneos en Paraguay dejándolos en segundo plano o llevándolos a una salida institucional, como el Marzo Paraguayo del 2021, hecho que desveló la cuestión del poder al quebrar en 2 el gabinete de Mario Abdo Benítez en menos de 1 semana.

Todos esos vicios se reflejan en la forma de hacer política. En sus discursos y en sus programas no figuran propuestas sobre traspasar los límites del capital o del estado y del régimen democrático burgués, planteamientos que consideramos vitales para desarrollar la conciencia de clase abiertamente. Si hablamos de democracia como marxistas, explicaba Lenin, siempre agregamos la pregunta, ¿para qué clase?

La articulación no escapa a lo expuesto, espacio donde más allá de dirigir una significativa movilización dejó palpable dos métodos, dos políticas, una burocrática y limitadamente reformista; y otra democrática y revolucionaria, aquella que busca unir y hacer avanzar con honestidad la conciencia de los/as trabajadores.

Debatir las diferencias no silenciarlas burocráticamente

Nuestro acercamiento a la articulación desde un primer momento, acorde a los ejes programáticos consensuados entre todas las organizaciones, Trabajo, Tierra, Educación, Salud, Diversidad y Medio Ambiente, consistió en financiar todas estas medidas con altos impuestos a las grandes riquezas, investigar y dejar de pagar la deuda externa ilegitima, y, nacionalizar la banca y el comercio exterior.

Tal espacio fue denominado “Somos el Presente que Lucha”, aludiendo, según los dirigentes juveniles de otras organizaciones, a que las juventudes siempre somos ninguneadas especialmente por los partidos derechistas, e incluso por las cúpulas de organizaciones políticas del lado progresista. Bajo la frase “ustedes son el futuro” nos mandan a callar o nos dejan en segundo lugar cuando opinamos o intentamos cambiar el rumbo de esas direcciones, sin embargo siempre somos quienes ponemos el pecho y el sudor en las movilizaciones. En la primera reunión notamos por parte de las organizaciones una predisposición a salir a luchar contra este gobierno y GANE QUIEN GANE EL 2023, suscitando nuestro acuerdo con el nombre dado su carácter combativo, concibiendo de esta manera una articulación juvenil que desarrolle un programa propio con reivindicaciones claras.

El foco de la mayoría de las organizaciones fue señalar el problema nacional sin poner una propuesta objetiva de salida; nosotros en cambio apuntamos a las soluciones para complementar y aportar ideas de izquierda revolucionarias, cuestiones ignoradas en dicho espacio a fin de desarrollar las medidas unificadas, una alerta roja para las juventudes que quieran luchar por el socialismo en Paraguay.

La redacción del manifiesto para nuestra organización implicaba exponer tanto las enormes barbaries a las que estamos expuestas como juventudes, así como un programa de salida claro, de fondo. Este último punto fue desdeñado por la JPP al indicar que el programa o las medidas no deben colocarse en el manifiesto sino posterior a la marcha, contradictorio a nuestro entender y, a pesar de que convenció a la mayoría, consideramos una línea equivocada que subyace tras una metodología burócrata reformista.

En la siguiente reunión presentaron un volante propagandístico en base a las medidas pensadas entre 3 organizaciones, el Partido Revolucionario Febrerista (PRF), la Juventud Paraguay Pyahura (JPP), y Fuerza Común (FC), cuya intención es unificar los espacios reformistas y de izquierda con medidas francamente reformistas en el marco del estado capitalista, posteriormente realizarían otro volante acorde al total de las más de 10 organizaciones que conformaron dicho espacio. En la tercera reunión se conformaron comisiones de trabajos, Manifiesto, Comunicación, Vocería, Finanzas, Arte, entre otros. Nos pareció clave participar en las comisiones de Manifiesto, para poder redactar el manifiesto político a leerse al final de la movilización, y, Vocería, y Comunicación para visibilizar a la articulación en los medios de prensa y por consiguiente a la sociedad en general.

Las comisiones concentraron su trabajo en algunas organizaciones como el JPP y el PRF, resultando por tanto inefectivas. La mesa de prensa constituida por 3 compañeras de 3 organizaciones con sus respectivas banderas en representación de toda la articulación e invisibilizando a las demás organizaciones durante su lanzamiento en el Panteón de los Héroes es una demostración de ello, algo jamás acordado en discusiones previas.

Respecto a Vocería, con el alegato de que vendría con 1000 jóvenes campesinos a la marcha la JPP solicitó 2 voceros, injusto para la mayoría de las organizaciones integrantes por no poseer tal cantidad de base, estableciendo conjuntamente a la inversa la disponibilidad completa de tiempo para recorrer los medios de prensa como parámetro justo y pertinente para definir vocería.

La dinámica en la redacción del manifiesto fue similar a la del 8M, cada organización aporta con 4 líneas sus propias consignas para armar un manifiesto en común, entendiéndose que pese a las diferencias programáticas se respetarían las consignas, trato no cumplido al evidenciar que nuestras 4 líneas habían sido eliminadas del manifiesto a horas de comenzar la marcha, reforzado con la excusa de la dirigencia del JPP de que tal exclusión se debe a que un manifiesto no debe contener los programas ni consignas o de que nuestras consignas no fueron discutidas ¡¿acaso les falta discutir aun el porqué no hay que pagar la deuda multimillonaria al imperialismo que nadie pidió?! ¡¿acaso tienen que discutir aun porqué hay que nacionalizar la banca y el comercio?! Reflexionemos, compañeres, a partir de un solo dato concedido por el ex ministro del interior Arnaldo Giuzzio en el Congreso: solamente un banco, el BASA de Horacio Cartes, por dar un ejemplo, cuenta con una reserva de 8 veces el PIB de Paraguay. ¡¿Acaso la mayoría de las organizaciones siendo leninistas no están convencidas de imponer altos impuestos a las grandes riquezas?! medidas que desde Alternativa Socialista consideramos mínimas, primeramente recuperando fondos que explotan y roban a nuestro pueblo todos los días, para avanzar hacia un verdadero proceso de soberanía nacional.

Las demás organizaciones no están convencidas de que debemos romper con el capital, lo que nos lleva a afirmar definitivamente que operan burocráticamente, censurando posturas más radicales y de izquierda. El manifiesto, al final, como señalamos anteriormente, se centralizó en dos compañeros de la JPP.

Un montón de acuerdos políticos no fueron respetados, colocándonos como chivo expiatorio al discrepar desde otras organizaciones nuestra decisión de romper nuestra formación – última columna, por cierto- para adelantarnos hacia el escenario con el objeto de no ser opacados ya que fuimos entre más compañeros y compañeras que otras organizaciones que iban al frente, sin dejar de mencionar nuestro antelado aporte monetario para sostener la movilización.

Disentimos totalmente con el manifiesto por su contenido liberal, centralizado por la JPP y avalado por 2 organizaciones, reflejando la incoherencia de la mayoría de las organizaciones, las cuales asumiendo ser socialistas y leninistas proponen por el contrario una conciliación de clases, llamando a votar bien en las próximas elecciones, discurso comparable al del partido liberal, elementos para nada discutidos ni acordados de antemano al interior de la articulación, con la desfachatez de censurar nuestras líneas bajo ese mismo criterio.

Por un Debate abierto hacia la conformación de un programa revolucionario de todas las juventudes

Avancemos en el debate y generemos un espacio dinámico y democrático donde las bases decidan en el choque serio y fraternal de ideas y diferencias. Destruir no es nuestra intención, avancemos imparablemente hacia un nuevo país, posible solo de la mano de la lucha consciente por el socialismo.

Este sistema no tiene más nada que ofrecer, comprobado por las nuevas experiencias progresistas que sin ningún margen de maniobra frente la actual crisis económica capitalista nada logran conceder a las masas, derechizándose a gran velocidad, allanando el camino a la extrema derecha al decepcionar a enormes franjas de personas que confiaron en un proyecto que mal entienden es de izquierda y terminan frustradas buscando otro polo, sectores más reaccionarios que se aprovechan de la bronca y la desesperación.

Desde Alternativa Socialista vemos que la salida es por izquierda. Reafirmamos la necesidad de revolucionar la izquierda, por eso tenemos la convicción de seguir construyendo una herramienta al servicio de luchar por la revolución socialista en Paraguay y el mundo, Alternativa Socialista y la Liga Internacional Socialista.

Las extremas derechas hoy vuelven a ser un peligro real, resultado del abandono por parte de las opciones de izquierda a formar la conciencia de clase de los/as trabajadores y de explicar la incompatibilidad de los/as trabajadores y los capitalistas, la primera tarea marxista.

Debatir es urgente y necesario si queremos progresar con esta articulación. En este sentido proponemos organizar y desarrollar una serie de debates públicos en las plazas del centro de Asunción, congregando a las bases de todas las organizaciones donde cada una lleve su postura frente a los diversos ejes que nos importan a las juventudes y al conjunto del pueblo pobre en Paraguay.

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